 Generales - 24/11/2009 | 18:50 EL FUTBOL INFANTIL. UN CAMINO INCIERTO PARTE II EL NINO Y LA BUSQUEDA DEL SENTIDO DE LA VIDA Los niños tienen derechos universales delineados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y también tienen derechos los jóvenes que practican deportes, sólo se requiere respetarlos por el mundo adulto y, para ello, se infiere que el único camino posible es la educación, entre ella la educación en valores...
El jugar no es un privilegio, sino un derecho fundamental de los niños, consagrado en la Convención sobre los Derechos del Niño.
Desempeña un importante papel en la preservación de ese derecho infantil.
Todo esto de alguna manera se encuentra expresado en la publicación que realizó The National Association for Sport and Physical Education´s Youth Sports Tast Force, en 1996, con los siguientes artículos, aplicados a la actividad deportiva infantil, a fin de preservar los valores en salud y educativos:
Derecho a participar en las competiciones deportivas
Derecho a participar en un nivel adecuado con la habilidad
Derecho a tener un liderazgo adulto calificado
Derecho a jugar como un niño y no como un adulto
Derecho a compartir el liderazgo y toma de decisiones
Derecho a participar en un entorno seguro y saludable
Derecho a una preparación adecuada para la competición
Derecho a una igualdad de oportunidades para tratar de conseguir el éxito
Derecho a ser tratado con dignidad
Derecho a divertirse en su participación deportiva
En síntesis, la actividad deportiva representa un estilo de escuela de vida capaz de promover valores en los niños, entre ellos, el respeto por los otros y las reglas del juego, entendido como el fair play que conllevan, naturalmente, al aprendizaje frente a la diversidad.
Actualmente, como en otros tiempos, la tarea más importante y, al mismo tiempo la más difícil en la educación de un niño, es la de ayudarle a encontrar sentido a la vida”
En estos tiempos que corren, el futbol infantil paso de ser una actividad de placer a una actividad llena de obligaciones, presiones y deformaciones en la educación integral del niño, donde lo que no es rentable para el adulto se convierte en inútil, una estructura atroz, donde muchos quedan por el camino, una cruel maquina de picar seres humanos indefensos, donde se patea la Convención sobre los derechos del Niño con total impunidad.
En un mercado donde se mueven anualmente alrededor de 250 mil millones de dólares, es lógico que haya depredadores dispuestos a sacar una buena tajada de los futuros talentos
Es sabido que de todos los niños que comienzan a jugar al fútbol, no más del 3 o 4 % llega a desarrollarse como futbolista profesional, es decir que un 96 o 97 % queda en el camino; y sin embargo el sistema apunta a la minoría, sumado a que " como son chicos", quienes se ocupan de su formación generalmente son padres futboleros, que en algunos casos es posible que sepan de fútbol, pero habría que ver si también saben como tratar a un niño, y que es lo mejor que se puede hacer con, por y para ellos.
Está entre nosotros hacer de esto la arena romana y matarnos entre todos o moldear desde hoy ese lugar para que los niños jueguen un partido de fútbol sin ver la degradación que algunos nos quieren imponer.
Que los intereses que mueven el fútbol a nivel mundial son, tal vez, aún más grandes que las multitudes de aficionados a este deporte ya es tema conocido. Pero la situación cambia de matices cuando son los derechos de los chicos los que se encuentran en juego.
El sueño de muchos niños y jóvenes latinoamericanos y africanos es llegar un día a jugar al fútbol profesionalmente en Europa. Dinero, fama, escapar a una vida de miseria y sin futuro, podría estar al alcance con sacrificio, y demostrando las capacidades deportivas, consideran muchos de estos niños que, dejando de lado la infancia, llegan a Europa a probarse en algún equipo.
Nadie les advierte que las posibilidades de fracaso son mayores que las del éxito, y que en la mayoría de los casos.
"Cada vez es más evidente que hay mucha presión para que adolescentes e, incluso, preadolescentes hagan más y más deporte", señaló durante el congreso Thomas Clanton, médico de los Houston Rockets, de la NBA. "Nunca tienen ocasión de descansar", agregó este especialista, que también es profesor de cirugía ortopédica en la Universidad de Texas-Houston.
"Los atletas pediátricos no son pequeños adultos. Todavía están creciendo y desarrollándose, poniéndolos en riesgo de lesiones graves", dice Mininder S. Kocher, portavoz de la American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS) y director del departamento de medicina deportiva en el Hospital Infantil de Boston (EEUU).
Durante la reunión de la AAOS, celebrada recientemente en San Diego, los expertos advirtieron que hasta niños de cuatro años están sufriendo lesiones por sobrecarga, como fracturas y tendinitis. Las lesiones graves en atletas jóvenes se están produciendo con mayor frecuencia y a una edad más temprana. El 40% de todas las visitas de urgencias en niños de cinco a 14 años se deben a lesiones deportivas.
Los deportes de alto impacto, que exigen saltar y correr (como fútbol, baloncesto o gimnasia deportiva), son los grandes culpables. El aumento de las competiciones a lo largo de la temporada desgasta los huesos infantiles, advierten.
Las lesiones por uso excesivo son cada vez más frecuentes en parte porque los huesos jóvenes no tienen la oportunidad de recuperarse con este apretado calendario mientras aumenta también la presión de padres y entrenadores. "La presión de familias, colegios y entrenadores son un gran componente en estas lesiones", señaló Mark Myerson, director médico del Instituto de Reconstrucción de Pie y Tobillo del Mercy Medical Center de Baltimore.
Existen grandes diferencias entre las razones por las que los padres quieres que sus hijos practiquen deporte y por qué lo hacen los pequeños. Los deportistas jóvenes dicen que su principal razón es divertirse, además de estar con sus amigos.
El 70% de los atletas jóvenes deja los deportes a los 14 años. Kocher anima a los padres a "comprender los objetivos de su hijo cuando hace deporte. Pueden ser muy diferentes que los suyos propios". Es importante aunar las expectativas de ambos.
“Los padres deben decidir cuáles de las dos cosas es más importante: que sus hijos se acostumbren rápidamente a jugar de acuerdo con las reglas propias de los adultos, o que se esfuercen en convertirse en seres humanos reflexivos y autónomos diseñando planes para el juego, aunque una parte del tiempo disponible se gaste en este difícil proceso... La obediencia no requiere aprender a sopesar opciones, a llegar libremente a acuerdos con sus semejantes y a poner a prueba en la práctica la factibilidad de las reglas decididas en teoría.
El niño que juega tal y como se le indica puede mejorar su habilidad en determinado juego, pero no aprenderá a cooperar con sus semejantes, ni lo que supone diseñar reglas para su propia conducta en cooperación con otros niños; el juego lo puede aprender bastante bien pero el niño no se socializará jugándolo... Las funciones más importantes del juego libre y del juego estructurado,.., consisten en ofrecer al niño la oportunidad de resolver problemas pendientes, afrontar presiones del momento y experimentar con diversos papeles y formas de interacción social con el objeto de determinar hasta que punto le convienen.
Todos estos propósitos quedan anulados cuando los adultos imponen sus pautas de seriedad en las actividades del niño.”
Dentro del juego libre es necesario estimular la iniciativa, la espontaneidad, la imaginación, la creatividad y la fantasía, de forma que el niño acceda de forma gradual al aprendizaje de este deporte. Aprendizaje que deberá ir aproximándose a la práctica específica del fútbol, de forma esporádica al principio y luego más regular, a medida que se avance en el tiempo. Sin olvidar que debe plantearse de una forma muy simplificada, totalmente lúdica y en especial, al principio, “figurada”; en el sentido que no necesariamente tiene que cumplir los requisitos del fútbol adulto: se puede jugar sin porterías, en espacios diferentes,... Seguidamente y según el niño vaya madurando, el adulto se irá implicando un poco más en el juego, introduciendo normas y reglas, lo cual provocará que el juego vaya cambiando hacia un tipo de juego “dirigido”.
El fútbol de los niños y adolescentes no mejora con una acumulación de partidos o campeonatos, sino con el continuo desarrollo de conceptos originales que favorezcan la formación integral de los futbolistas y su crecimiento natural sin prisas y pausas”
“LA NATURALEZA ORDENO QUE LOS NINOS SEAN NINOS ANTES DE SER ADULTOS, SI INVERTIMOS ESOS VALORES SOLO PRODUCIREMOS FRUTOS VERDES SIN JUGO
No podemos seguir permitiendo que el spray contagioso del futbol adulto contagie mas a nuestros niños, no podemos permitir que se siga invadiendo un mundo que no les pertenece, al niño lo que es del niño. Así de simple, así de claro.
HASTA LA PROXIMA
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